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Servicio Militar Obligatorio y la Reaparición de los Fantasmas del Pasado

  15 de Diciembre, 2006
 

 

En los últimos días se viene hablando de forma creciente sobre la reinstauración del denominado Servicio Militar Obligatorio en el Perú. Creo que esta propuesta constituye no solo una barbarie ideológica sino un despropósito económico, por las razones que brevemente expondré en estas cortas líneas.

Lo primero que debe tenerse en cuenta es que, como recordaban Roger LeRoy Miller y Douglas North en su importante obra “ El Análisis Económico de la Usura , el Crimen, la Pobreza , etc. ”, una situación es ineficiente cuando los hombres se emplean de forma que no se realiza su pleno potencial de producción en la economía. De esta forma, los individuos debemos estar ubicados en el lugar en el que maximizamos nuestro potencial, no solo porque ello nos beneficia personalmente sino porque eso conduce a una situación eficiente en términos colectivos.

En el caso del Servicio Militar Obligatorio, ello no ocurre así. En efecto, el costo real de un sistema como este, es el costo de oportunidad que representa cada individuo arrastrado a este servicio no deseado. Así, cuando en una relación privada, un empresario contrata a un empleado, espera ubicar a dicho empleado en donde este le permitirá obtener mayor utilidad. De la misma forma, los individuos nos manejamos en una suerte de “sistema de precios”. Así, un estudiante de derecho implicará un menor desembolso de dinero que la contratación de un post graduado.

En el Servicio Militar Obligatorio, no se toma en cuenta este costo de oportunidad, por lo que el costo derivado de este sistema no es únicamente el costo de hacer funcionar el aparato de reclutamiento y la manutención de los reclutas sino todo el beneficio que podría haberse ganado si es que dichos reclutas no hubiesen estado en el Servicio Militar. Por otra parte, existe una lógica falaz detrás de este asunto: en el Servicio Militar Obligatorio, todos los reclutas tienen un valor estable único. Así, todos valen X para el Estado, sin importar quienes pueden desarrollarse más y quienes menos, lo cual conlleva una situación de desperdicio y de clara ineficiencia.

Asimismo, es un sistema discriminatorio que favorece a los más pudientes en perjuicio de los más necesitados. Así, el Servicio Militar Obligatorio es una suerte de impuesto que debe ser asumido por los propios reclutas. En la vida natural, si una persona obtiene más pérdidas de una actividad que ganancias, entonces dejará de realizar dicha actividad. En este caso, si la actividad genera pérdidas, no existe la opción de dejarla de lado por la fuerza del Estado. Así, el Estado grava las vidas de estos individuos y, lógicamente, quienes más tienen pueden asumir con mayor facilidad este tributo que los que menos tienen. De esta forma, el Servicio Militar Obligatorio, parafraseando a los autores antes citados, es una suerte de impuesto implícito que se genera de considerar lo que se ganaría en otra actividad entre lo que se gana en el servicio militar obligatorio.

Por otra parte, este Servicio frecuentemente tiene una duración determinada por lo que no es posible obtener una real especialización de los reclutas. Cuando estos “nuevos” ingresan al Servicio Militar Obligatorio, tienen que empezar de cero lo cual significa una inversión en capacitación. Cuando ya están capacitados, termina el servicio con lo que debe realizarse una nueva inversión para capacitar a la generación siguiente: todo un despropósito antieconómico.

El Servicio Militar Obligatorio genera corrupción y es un mecanismo empleado por algunos para chantajear, especialmente, a los pobladores de las zonas más humildes del país a cambio de su libertad. Con lo cual, el chantaje es otro costo social derivado de este criminal sistema obligatorio de reclutamiento. En el fondo, esta lógica del servicio militar obligatorio, esconde la idea de que los talentos humanos deben ponerse al servicio de todos (una falacia comunista) y no de cada uno. Esta tesis, genera desincentivos para que las personas invirtamos en nosotros mismos y en el progreso y desarrollo general (por el miedo a la confiscación de nuestros talentos). Asimismo, en un sistema económicamente costoso de administrar. Finalmente, en un sentido estrictamente ideológico, resulta aberrante el sistema de servicio militar obligatorio.

En el Perú se vienen oyendo voces que pretende revivir al desaparecido fantasma del pasado del que venimos comentando. Creo que esas personas no se han puesto a pensar detenidamente en las serias implicancias de sus propuestas. Ese, al final del día, es el serio problema de aquellos que por no pensar demasiado, terminan por no pensar y lanzar estas esquizoides ideas sin fundamento. Ojalá que esta temeraria propuesta no vea la luz del día.

 

Por Gustavo M. Rodríguez García

 

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