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La maldición nuestra de cada día: De cómo el derecho laboral genera desempleo

  9 de Julio, 2006
 

 

¿Se ha puesto a pensar que el Derecho Laboral se encarga de proteger a los afortunados que tienen trabajo cuando el principal problema del Perú es el desempleo? Los invito a esta breve reflexión: usted es un empresario que cuenta con 400 soles para conseguir a un trabajador que pueda desempeñar la honorable labor de cuidar la puerta del local de la empresa durante las horas de la noche. Por otro lado, en algún lugar de nuestro país existe alguien que puede desarrollar esta labor y que se encuentra desempleado (es decir, tiene un ingreso de cero). El negocio parece perfecto, el desempleado gana trabajando para usted ya que incrementa su ganancia de nada a 400 soles, lo cual le permitirá, al menos, no morir de hambre. Usted gana porque ahora tiene a alguien que puede desempeñar la labor que requiere por una cantidad menor a su precio de reserva (al valor que usted le ha asignado a dicha prestación).

Tenemos, entonces, un contrato eficiente. Es absolutamente beneficioso para todas las partes involucrados en el contrato. Ahora, imagínese, que un tercero que nada tenía que ver en dicho acuerdo (llamado Estado) mete sus narices en donde nadie lo ha llamado y lo obliga a pagar al menos 500 soles. Usted no tiene 500 soles, tiene solo 400, no puede pagar un sol más, pero el Estado insiste que no puede contratarse a un trabajador por menos de ese “salario mínimo”. Desafortunadamente, ante esta exigencia, el contrato no se celebra. Usted pierde a un trabajador potencial y el humilde desempleado pierde sus 400 soles y ahora se morirá de hambre por la absurda intervención del Estado.

Esto que parece realmente inadmisible es lo que ocurre en el Perú cuando existe la obligación de abonar un sueldo mínimo. De esta forma, se genera una barrera de acceso al mercado laboral, de forma que los más perjudicados son los más pobres quienes normalmente se encuentran en inferior situación en cuanto a estudios y capacitación (justamente por los escasos recursos). Así, quienes no “valgan” más de 500 soles, quedarán en la calle. (Por supuesto que esta valoración es subjetiva, como toda noción de valor posible). Eso, es lo que ocurre en nuestro país, debido al excesivo intervencionismo del Estado en materias en las cuales las partes privadas se encuentran en mejor posición para saber que acuerdos les benefician y cuales no.

¿Alguien podría argüir que esto se presta a la explotación? Quizás, pero en aras de no explotar estamos contribuyendo al desempleo, pobreza y, quizás, incluso la muerte de una gran cantidad de individuos. ¿Por qué? Por la maldición nuestra de cada día: el exceso de Estado en nuestro país. Los costos de la regulación laboral y de las medidas que esos laboralistas pro trabajadores (supuestamente) nos están dejando inmersos en una situación inmanejable. Creo que lo que debemos hacer es eliminar el salario mínimo y permitir el acceso de más peruanos al mercado laboral. Es muy fácil proteger al trabajador cuando se pierde de vista que uno de los grandes problemas en el país es que la mayoría no tiene trabajo. El Derecho Laboral, en una cantidad considerable de supuestos, protege a las minorías favorecidas y perjudica a las mayorías más necesitadas. De eso no me cabe duda.

 

Por Gustavo Rodríguez García

 

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