Es difícil hablar de un “liberalismo” en Argentina… por lo que una de las funciones de la Fundación Atlas , es vincular círculos académicos, políticos, periodistas, etc. que comparten los mismos valores. En la década de los 90, se llevó a cabo un proceso de reforma del estado con luces pero también con muchas sombras, que tuvo lamentablemente un fuerte incremento del gasto público que sentó las bases de la crisis del 2001 y 2002. Con respecto a dicha década no solo se critica lo malo de la privatización sino también lo bueno. Antes de la privatización de los servicios públicos demoraba 14 años para tener un teléfono, en invierno no había gas y en verano no había electricidad. Hay muchas críticas que se pueden hacer al proceso de privatización, incluyendo corrupción, y con justa razón, pero la realidad es que Argentina tiene una telefonía de nivel mundial y los servicios básicos funcionan bien, pero el proceso se ha detenido por la crisis.
Mucha gente identifica erróneamente a Menem con el liberalismo y eso no contribuye con la causa de la libertad. Menem es peronista y no liberal, aun cuando aplicó muchas de las políticas económicas que nosotros defendemos, pero sin cambiar la esencia de la política clientelista, el crecimiento del gasto publico para financiar este clientelismo fue enorme.