Patricia Teullet es economista de la Universidad del Pacífico y se desempeña como Gerente General de COMEXPERU - Sociedad de Comercio Exterior del Perú. Es directora de las dos publicaciones gremiales y responsable del comentario editorial de la Revista Negocios Internacionales, y el Semanario de análisis de coyuntura económica. Es columnista del diario Perú 21. Es miembro del Directorio del Banco del Trabajo y de la Refinería la Pampilla. Ha sido responsable del manejo del mayor programa de nutrición infantil en el Perú. Asimismo, ha sido miembro del Directorio de la Corporación Financiera de Desarrollo S.A. – COFIDE. Ha sido Viceministra de Economía, en el Ministerio de Economía y Finanzas y Viceministra de Desarrollo Social en el Ministerio de la Presidencia.
El liberalismo, e incluso el tan vapuleado neo liberalismo, implican dejar al individuo la libertad de decisión y tener un Estado que participe lo menos posible, que solo dé ciertos lineamientos que apoyen la iniciativa privada. El concepto liberalismo nace de la libertad del individuo mismo, desde la libertad del individuo mismo y a él se oponen todas las teorías que van desde las que apoyan el manejo estatal de la economía hasta las mercantilistas, que es otra forma de participación del Estado que se opone al liberalismo.
El Estado debe permitir que el mercado funcione eficientemente y eso permite una correcta asignación de recursos. No siempre se dan las condiciones para que el mercado funcione y a veces hay que simular una situación de mercado, como por ejemplo en los casos de los monopolios naturales donde se necesita un ente regulador que haga las veces de él y por eso se regulan los precios. El Estado debe tener un rol de apoyo a la inversión, de no intervención en aquello que puede ser manejado por manos privadas, un rol redistributivo y no un rol empresarial, es decir, le corresponde un rol fundamentalmente subsidiario.
Las cuatro líneas básicas en las que se espera que el Estado participe son educación, salud, seguridad y administración de justicia, aunque eso no implica necesariamente que el Estado ejecute la acción, pero si debe tener un rol rector. El tema de seguridad es en el que tradicionalmente le ha correspondido al Estado, en el tema de educación se tienen muchas experiencias de delegación de responsabilidades en el sector privado, a pesar que el Estado asume en última instancia el manejo y en el tema de salud también se tienen buenos ejemplos de tercerización. Sin embargo hay una responsabilidad última que está muy ligada a este tema de redistribucion que tiene que ser asumida por el Estado. No estamos acostumbrados a que el sector privado asuma por ejemplo temas como la seguridad o la administración de justicia, pero eventualmente podría hacerlo, aun hay mucho camino que recorrerse para llegar a eso y no creo que haya nada que deba o tenga que ser excluido de antemano. Aun tenemos un Estado que está interviniendo en actividades productivas, que está compitiendo con empresas privadas y aun hay un largo trecho por recorrer para llegar a una tercerizacion de funciones que han sido tan inherentes al Estado.