La situación política de un país afecta enormemente su economía. Dicha situación política indica si van a haber cambios en las reglas de juego o no, si habrá estabilidad macroeconómica o no y en función de eso los agentes económicos toman las decisiones si invierten o no invierten en el país, si ahorran en el país o no lo hacen, y eso tiene una implicancia que determina si el país crece o no crece, cuales serán las tasas de interés, las tasas de cambio, entreo otros factores.
Las políticas laborales influyen positiva o negativamente en las inversiones. Cada sociedad de acuerdo a sus propias características y a la forma en que quiere vivir fija sus normas laborales. Cuanto menores sean los costos que la legislación laboral le agrega a los contratos de trabajo, menos desempleo va a haber y menos fricciones se van a tener. Es deseable que una sociedad fije ciertas reglas para regular el despido de una persona, lo proteja de los abusos del empleador, etc., pero si esa regulación es excesiva y hace muy caro para un empleador contratar, lo que va a haber es una menor tasa de empleo.
Sabemos desde siempre que América Latina es una región que tiene potencialidades y que mejoró en los últimos años su performance económica, lo cual es prometedor. Pero cuando la comparas con la performance económica de otras regiones del mundo, como por ejemplo Asia, se ve que está por debajo de ella. Un grave problema de AL a resolverse es la gran desigualdad, y está claro que el crecimiento económico no necesariamente reduce la desigualdad. América Latina en los últimos años racionalizó su economía y con ello mejoraron las condiciones para que haya crecimiento económico. En los 90 se hicieron muchas reformas que permitieron a las economías estabilizarse y crecer a tasas más altas. Lo que aun falta es trabajar en un sin numero de políticas públicas para que haya mejora en la distribución del ingreso y progreso social. El gran problema de América Latina es que no haya igualdad de oportunidades pues los servicios públicos son deficientes, de manera tal que quienes nacen pobres tienden a permanecer pobres porque no reciben buena educación, buen nivel de capacitación, no tienen buenos empleos, las condiciones sanitarias son malas y se ven sometidos a la inseguridad y eso tiende a impedir que dejen de ser pobres.
Chile ha logrado un buen balance en este tema. Chile crece y al mismo tiempo baja la pobreza. Chile estableció políticas económicas pro mercado que estimularon la inversión y adoptó políticas prudentes, fiscales y monetarias que lograron que haya una estabilidad macroeconómica importante y que el horizonte muestre continuidad en la estabilidad, lo que atrajo inversiones, redundó en mejoras de eficiencia y la economía creció.
Chile tiene las mejores políticas para dejar de ser pobre en un futuro cercano y alcanzar el desarrollo, está en la mejor dirección.