hasta hacer un consenso, por que por ejemplo Chile tiene una cierta solidez institucional y política y puede apostarse por su futuro, porque el 95% de su clase dirigente llegó a un consenso de hacia donde debe ir la nación, por lo que ahora nadie discute que el método democrático es la mejor forma de tomar decisiones políticas.
Nadie mas allá del 5% de “cabezas calientes” que hay en todas partes lo cuestiona, pero esa gente no puede alterar el rumbo del país, nadie discute que el mercado y no el dirigismo, la planificación, ni el estatismo, es el corazón económico de Chile, o de España o de Irlanda o de los países exitosos. Nadie discute que la globalización es conveniente, porque antes de la apertura y la integración al gran mundo, los chilenos tenían 200 empresas explotadoras y ahora tienen 2500 empresas.
Este año las exportaciones de salmón de los chilenos triplican las exportaciones de carne de los argentinos, 1700 millones de dólares, mientras que los argentinos van a exportar solo 500 millones en carne. A ellos nadie les puede contar, a toda la clase dirigente, que la globalización es perjudicial. Ellos coinciden con los chinos, quienes saben que gracias a la globalizaron 300 millones de chinos han abandonado la pobreza y en la India, 200 millones de personas han dejado de ser pobres.
Donde uno encuentra idiotas que piensan que la globalización nos empobrece es en América Latina. Pero hay cuatro acuerdos generales que son los cuatro vectores sobre los que se monta un país y eso lo ha entendido la clase dirigente.