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Hay tres esferas de la vida social que se interrelacionan entre sí, pero que a la vez son autónomas: la economía, la política y la cultura. Lo contrario a liberal es: en economía, socialista; en política, autoritario; y, en cultura, conservador. Hay que ser liberal en economía y en política, pero no en cultura o en moral.

El liberalismo económico y político deben tener una base moral fuerte. El liberal propone que haya poca intervención del Estado en la economía y en la política porque cuenta con que la gente actuará siguiendo normas morales, no instintos. En esto, el liberalismo es contrario, por ejemplo, al psicoanálisis.

Creo que se puede ser liberal siendo escéptico, pero no siendo relativista. Como los redactores de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, creo que hay verdades evidentes por sí mismas, que nos son reveladas por la fe o, al menos, por la experiencia histórica.

Según el liberalismo, la fórmula ganadora para generar prosperidad es libertad económica más orden político. El orden político inevitablemente requiere establecer ciertas restricciones a la libertad. No se deben confundir planos y eso a veces no se entiende en el Perú.

Ahora bien, el orden político que propone el liberalismo es un orden político liberal, no uno autoritario. Un orden político liberal, no obstante, no es sinónimo de simple democracia. El orden político liberal es, en todo caso, sinónimo de democracia constitucional.

En lo dogmático, la democracia constitucional se caracteriza por su respeto al estado de derecho. En lo orgánico, la democracia constitucional puede ser definida como la alternancia ordenada de partidos en el poder. Por tanto, no hay democracia constitucional sin sistema de partidos.

El Perú no podrá despegar económicamente sin un sistema de partidos, en el cual no haya más de dos partidos y que ellos tengan verdaderas posibilidades de entrar y salir del gobierno, como ocurre en Estados Unidos o Europa Occidental.

El orden político liberal es consistente con el ideal republicano. La democracia es un concepto griego; la república, uno romano. La democracia es un sistema de gobierno propicio para las ciudades; la república, es un sistema mixto que tiene instituciones democráticas y no democráticas, y está pensado para un gran país.

En América Latina e incluso los Estados Unidos, hemos pensado, en el siglo XX, que república y democracia son sinónimos, olvidándonos de lo que decían nuestros Padres Fundadores. El Presidente Woodrow Wilson es quizás el principal responsable de esta confusión, a la que muchos han colaborado.

 

 
 
     
     
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