En la parte económica, todo lo que implica la libertad, es decir, una definición eficiente del derecho privado de propiedad, basado en el derecho natural a la propiedad con las acepciones que esto conlleva; el derecho a la posesión, el derecho de uso de los recursos y el derecho de transferencia. A través del derecho de posesión se reconoce el derecho a la propiedad privada, con el derecho de uso soy libre de decidir que hacer con mis recursos mientras que ese uso no atente contra derechos de terceros y el derecho de transferencia que implica que todas las transacciones sean voluntarias, que implica a su vez la existencia de mercados competitivos, igualdad de oportunidades, etc.
Aun cuando sea economista, considero que debe de haber democracia política y democracia económica, como dos caras de la misma moneda. Pueden no coexistir en determinado periodo pero a la larga no puede tenerse una sin la otra. Si tenemos un sistema político cerrado, una dictadura, con una democracia económica, mercados competitivos, igualdad de oportunidades de acceso, etc., tarde o temprano se vuelven incompatibles. Las presiones obligarán al sistema político a abrirse o a eliminar las libertades económicas.
El modelo liberal económico debe tener un poder judicial independiente, imparcial, que proteja de manera eficiente y expedita los derechos privados de propiedad y garantice el cumplimiento de los contratos de particulares y que lleve ante la justicia a quienes cometen delitos. De lo contrario se cae en el mundo de Hobbes, “cada quien con sus uñas y gana el más fuerte”.