Hay procesos históricos que no son fáciles de dominar, muchas veces la historia no es dominable, pero no por eso vamos a permitir la contaminación de nuestras ideas. No podemos permitir que se nos identifique con algo que no es lo nuestro, que se distorsione la imagen de la doctrina liberal simplemente por que la historia no fluye hacia un gobierno liberal. El liberalismo debe seguir siendo liberalismo independientemente de la marcha de la historia, aun cuando una sociedad se orienta hacia el despotismo de izquierda o de derecha. Como liberales no vamos a coincidir con una u otra opción Si alguien opta por este o el otro despotismo, que opte, pero que no diga que es liberal.
El objetivo del Estado debe ser establecer las reglas de juego, pero es el Estado el que debe establecer los mecanismos correctivos para que se produzca la igualdad de oportunidades sin lo cual el liberalismo no puede funcionar. La igualdad de oportunidades es una premisa del liberalismo, y si renunciamos a ella dejamos de ser liberales. Esto quiere decir que el Estado no puede estar ausente de la problemática, por lo menos de la educación y la salud, aun cuando no necesariamente sea el estado quien proporcione educación y salud. Lo que tiene que asegurarse el Estado es que haya en efecto igualdad de oportunidades. Si no puede cubrirse dicha igualdad de oportunidades entonces el Estado tendrá que cubrirlo brindando servicios, sin que sea obligatoria que el Estado tenga que hacerlo.