Además de ello, algunos liberales han puesto demasiado énfasis en el tema económico reduciendo todo a un economicismo que no responde a la realidad, entonces hay un poco de culpa propia. Sin embargo, podemos advertir que hay tendencias cada vez mayores que evidencian que el liberalismo no puede verse con una perspectiva meramente económica. El proceso evolutivo de la historia también nos lleva a eso. Por ejemplo, hasta hace algunos años Chile era el modelo de desarrollo económico y ahora Chile sigue siendo modelo, pero ya no solo modelo en lo económico, sino también modelo en lo político, que es lo que imperceptiblemente ha ido cambiando en la perspectiva de las personas. En el imaginario popular Chile es visto hoy como un referente de ideas políticas e ideas sociales más que solo de meras ideas económicas. Hay que recordar que a lo largo de la historia el liberalismo ha sido un conjunto de ideas, primero previas a la Revolución Francesa, y luego ideas influidas por ella y por la Independencia de los Estados Unidos con lo que adquiere una connotación política y recién al final del siglo XIX aparece la cara económica del liberalismo con mayor intensidad, tal vez demasiado fuerte y eso explica la preeminencia de la perspectiva económica sobre la política. También hay algo de mala voluntad de los opositores al reducir el liberalismo al tema económico para echarle la culpa de todos los problemas un país.
El principal valor del liberalismo es obviamente la libertad. También, y sin que sea en un orden jerárquico, son valores del liberalismo el respeto a la identidad y dignidad de la persona, la igualdad ante la ley, la confianza, la creatividad aunque no sea en estricto un valor y está muy vinculado a la libertad, la tolerancia sin que llegue a significar indiferencia, la participación y si queremos ver la democracia como un valor también lo seria. El énfasis en el reconocimiento del papel del individuo, su rol es protagónico, aun cuando el término individuo no emocione mucho y sea mejor hablar de la persona. También habría que rescatar la subsidiariedad y el tema de la solidaridad, pero bien entendido, porque dentro del liberalismo hay cierto temor en hablar de la solidaridad y se prefiere decir ayuda para la autoayuda, pero el liberalismo tiene un mensaje social y ese es el reto de nuestros tiempos, que los liberales saquemos esa cara del liberalismo que muy pocos conocen o quieren reconocer.
La palabra igualdad, es lo que Alfonso López Quinta llama una palabra talismán, es decir una palabra que sirve para abrir una serie de puertas y que tiene sus momentos. Se quiere contraponer muchas veces el concepto de libertad con igualdad. La idea es la siguiente, para el liberalismo es claro que todas las personas merecen respeto y consideración a su dignidad y que todos son iguales orgánicamente y merece la misma protección. El punto es que la igualdad como tal es un valor noble que hay que entenderlo con cierto cuidado, pues las personas somos diferentes, no somos iguales, físicamente no somos iguales, no nacemos con las mismas condiciones económicas ni con los mismos medios para desarrollarnos, etc. Hay quienes escriben mejor, pintan mejor, cantan mejor, etc., de hecho somos desiguales.