Ronald Cardenas Krenz (Lima, 1965) es abogado por la Universidad de Lima, con estudios de maestría. Ha sido corresponsal en el Perú de la revista internacional Perfiles Liberales; miembro del equipo regional de moderadores y experto en temas liberales de la Fundación Friedrich Naumann y Miembro del Consejo Directivo del Instituto del Ciudadano.
Fue Superintendente de Registros Públicos, Superintendente Adjunto de la misma entidad, Presidente del Consejo del Notariado y Presidente del Consejo Nacional de Catastro. Ha ganado diversos premios por sus trabajos de investigación, incluyendo el "Primer Premio del Liberalismo en América Latina" organizado por la revista internacional Perfiles Liberales y la FFN (Bogotá, 1992).
Actualmente es profesor de ética y de filosofía del Derecho en la Universidad de Lima y en la Universidad Femenina del Sagrado Corazón en donde también es Jefe del Departamento de Ciencias Jurídicas de la Facultad de la Derecho.
Conversamos con Ronald, quien siempre ha estado dispuesto a enseñar lo que es el liberalismo y promueve que más jóvenes comprendan su real significado y alcances.
La palabra liberalismo es uno de esos términos mágicos, y para algunos tenebrosos, ya que revela una carga emotiva. Racionalmente lo podemos definir como un conjunto de ideas que definen una forma o un estilo de vida, una concepción de la vida misma. Ciertamente si hay algo claro respecto al liberalismo, no obstante las distintas variables que hay en cuanto al concepto, es que no es solo una doctrina política y obviamente es más que sólo una doctrina económica, aun cuando muchas veces se haya caricaturizado de ésta forma.
En el siglo pasado el español Felix Sardá i Salvany, publicó un libro llamado “El liberalismo es Pecado”, el cual seguramente podría ser suscrito por muchas personas en estos tiempos, pero la historia ha demostrado lo que el liberalismo puede ofrecer, y es un concepto que se está reinventando a lo largo del tiempo y esa capacidad es lo que le ha permitido adaptarse a distintos espacios y distintos momentos de la historia.
En América Latina quizás nos pusimos de acuerdo respecto a algunos conceptos políticos como democracia y estado de derecho, y otros y nos hemos tardado un poco en ponernos de acuerdo en conceptos económicos como libre mercado, iniciativa privada, etc. Basta recordar que recién con Mario Vargas Llosa, a fines de los 80, la palabra “liberalización” dejó de ser una mala palabra y lo mismo respecto a conceptos como inversión privada, reducción del estado, y una serie de conceptos que han renovado el lenguaje político. Una de las principales luchas del liberalismo el siglo pasado fue el tema económico y eso quizás ha dado una cierta identificación.