Sobre el trabajo de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) tengo una serie de apreciaciones que quisiera explicar. ¿Qué han sido históricamente en Latinoamérica las Comisiones de la Verdad? Han sido intentos de los gobiernos democráticos de reestablecer una verdad histórica que fue negada o contradicha por la autoridad formal en épocas dictatoriales, cuando no había otra manera de revisarlas, pues todas las vías jurídicas estaban cerradas, por lo que lo único que cabía era construir ex-post un testimonio histórico lejos de la ‘verdad oficial’ de los regímenes dictatoriales.
En el caso del Perú, con la confrontación surgida a partir de Sendero Luminoso y del MRTA, lo que se da es una respuesta, que todos conocemos, por parte de los gobernantes y de las fuerzas armadas. Pero se planteó una CVR sobre casos que no habían sido cerrados e incluso con muchos procesos pendientes, rompiendo así el principio constitucional según el cual nadie puede avocarse al conocimiento de causas pendientes ante el Poder Judicial. Esto se produjo incluso frente a decisiones jurisdiccionales internacionales y frente a decisiones internas según las cuales se debían revisar los procesos aparentemente concluidos. Así, se dio el fenómeno contradictorio de un Poder Judicial que intentaba revisar anteriores decisiones cuestionadas y el intento simultáneo de la CVR de examinar esos procesos mientras estaban siendo revisados.
Pero tampoco debemos olvidar que muchos de quienes decidieron crear la CVR, de una u otra forma, se avinieron a formar parte de la estructura del poder existente durante el gobierno de Fujimori y Montesinos. Ellos creyeron en las convocatorias electorales de ese gobierno, participaron del ejercicio del Poder Legislativo y fueron de alguna manera corresponsables de lo que sucedió. Los liberales no creímos nunca en eso, y por tanto no estuvimos de acuerdo con prestarnos al juego de cohonestar con nuestra presencia las decisiones verticales y personales que provinieron del gobierno de Fujimori y Montesinos. Por ello es que tenemos la cara muy limpia y la autoridad moral para cuestionar el comportamiento de todos aquellos que después llegaron tardíamente a la convicción de conformar una CVR.
Por otro lado, creo que en la composición de la CVR se pecó de unilateralidad en cuanto a los antecedentes de algunos de sus miembros. Pienso que no se dio suficiente representación a diversos sectores del pensamiento: no había, por ejemplo, ningún liberal en esa CVR. Se buscó una selección de personalidades que de alguna manera servían de coartada para mostrar una aparente pluralidad, como fue la participación de sacerdotes, pastores evangélicos, militares en retiro o de la mujer, que fueron más simbólicos que efectivos. Y, de hecho, el comportamiento de la CVR estuvo centrado fundamentalmente en una perspectiva y no en las demás. Por eso vemos ahora que muchos de quienes desconocen o descalifican su trabajo es porque no se sintieron presentes ni representados en su composición.