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Hay que hacer una lucha política, pero esa lucha no quiere decir alcanzar el poder. Por ejemplo la Fundación Ford, que es una fundación norteamericana de izquierda tiene una influencia enorme en toda la política latinoamericana y no se plantea llegar al poder, esto tiene que ver mucho más con lo que debiera hacer el liberalismo, que con fundar un partido político, donde el mensaje necesariamente se diluye pues uno tiene que ser aceptado por un público que no necesariamente piensa igual o entiende el problema. Creo que una bandera muy importante del liberalismo del siglo XXI puede ser la distribución del poder, pues los estados nacionales fuertes son enemigos del liberalismo así como los organismos supranacionales, como la Organización de Naciones Unidas o la Corte Penal Internacional y representan amenazas al liberalismo, por lo que hay que promover la corriente contraria. ¿Por que iba a querer llegar al poder nacional si lo que realmente quiero es que casi no haya poder nacional?

Naciones Unidas es como un primer esbozo para crear un Estado internacional, y eso es lo peor que puede pasar. Todos esos burócratas inútiles que trabajan en la ONU o en el Banco Mundial están dedicados a financiar el populismo en América Latina además de todas las consultoras corruptas que los rodean que lo único que hacen es cobrar presupuestos públicos sin que nadie los controle, pues no hay ningún control de esa corrupción. Eso lo pagamos todos, pero no tenemos la más mínima influencia. No están interesados realmente en solucionar los problemas. Es la cosa más antidemocrática del mundo, el Estado internacional o la creencia que las Naciones Unidas tienen que acabar con una guerra legitima o ilegitima. ¿Quien le da legitimidad a Naciones Unidas si es un club de diplomáticos caracterizado por la complicidad? Hacer un estado mundial a lo que conduce es a un menor control del poder. Por ejemplo, yo puedo estar amenazado arbitrariamente por un juez argentino, pero algo puedo hacer, por ejemplo presentar un habeas corpus, ir a un diario y protestar, presentar un petitorio en la cámara de diputados para que sea juzgado, etc., pero si me denunciara un juez penal internacional, ¿que defensa tengo? Ninguna. Esa es la peor muestra que se trata de uno de los peores enemigos de la libertad del siglo XXI.

Sobre la libertad de expresión, creo que no debe de haber ninguna censura previa. Si yo daño a otro con mis expresiones, incurro en una responsabilidad. Un problema en Latinoamérica sobre el tema es la influencia del presupuesto público en los medios de comunicación y eso es una forma de incentivar las opiniones pro oficiales y este problema es más grave que la censura previa pues se maneja mucha publicidad oficial a favor de los “amigos” y quienes no son “parte del juego” ven así encarecidos sus costos.

o sólo no se ha identificado el problema del totalitarismo, pues no se entiende en su real dimensión lo que significa la libertad de expresión que debe ser irrestricta para defender cualquier cosa, sino que aun no se ha identificado cual es la verdadera amenaza a la libertad.

 
 
     
     
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