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Nacido en Cuba en 1959, vive desde hace más de 15 años en Argentina. Estudió letras en Cuba y actualmente estudia una maestría en economía y ciencia política en Buenos Aires, donde reside.
Es editor de Noticuba Ed., Jefe de Buró Cono Sur/Sudamérica y Director de LiberPress.
Como disidente cubano en el exilio realiza un trabajo en pro de la libertad de su pueblo, por lo que recientemente ha sido reconocido por la Fundación Atlas de Argentina con el Premio a la Libertad 2006 en la categoría “Valiente Defensa de la Libertad”.
Celso conversó con nosotros en Buenos Aires sobre su visión de Cuba y el liberalismo en nuestras tierras.
Soy un liberal. Es más, soy liberal desde antes de saber que era exactamente ser liberal. Soy un liberal tal vez por influencia de la familia, me crié en una cultura, en un contexto de admiración al libre mercado y a la libre competencia aun cuando me crié en un país comunista, y me crié como una especie de isla dentro de la isla y tuve suerte de conocer muy buena gente que permitió que jamás me influyera el sistema. Una vez en la Argentina me percaté que mis ideas eran liberales, tuve consciencia de ello. La Argentina por su constitución liberal y la fuerza de sus ideas liberales, más allá de lo que exteriormente aparece, hay un sedimento profundo de la doctrina y del modo de vida liberal en la nación argentina. Al ser un país de migrantes, como Estados Unidos, Australia o Canadá en su momento, el liberalismo ha proporcionado las posibilidades para que todos ellos hayan salido adelante. . Después con el populismo se vino abajo todo.
Considero que los valores del liberalismo son el libre albedrío, que el Estado no intervenga en la vida de las personas, la posibilidad de que cada uno modele su vida de acuerdo a sus intereses, entre otros. En cuba pasó todo lo contrario, yo veía que los valores se iban perdiendo poco a poco y el Estado se inmiscuía cada vez más, hasta en la vida familiar de las personas.
Yo he nacido poco antes de la llegada de Castro al poder y me he formado dentro del sistema, pero soy liberal básicamente por influencia familiar. No por gusto los comunistas cortan como último eslabón, después de destruir la propiedad privada, la prensa independiente y la publicación de libros, lo último que queda es la familia y la atacan, ellos hacen mucho énfasis en el tema del hombre nuevo para contraponerlo, aprovechando las diferencias generacionales, con la cultura de los mayores. Así, logran ridiculizar a la familia y que no tenga ninguna vigencia la transmisión de los precedentes, de la cultura anterior al totalitarismo. En Cuba se encargaron de construir escuelas, para que a partir de la secundaria los jóvenes vayan al campo para que estén separados de sus familias, además de usarlos como mano de obra barata y que pagaran sus estudios con trabajo |
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