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¿Dónde estábamos?

  7 de setiembre, 2008
 

 

Con las críticas que cada año recibe la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), con ocasión del aniversario en que presentó su informe, se confirma que quienes no creían en los derechos humanos antes, tampoco lo hacen ahora. Nada han aprendido de esta penosa lección. En este grupo encontramos a un sector de las fuerzas armadas, de la iglesia católica, del gobierno central, a políticos de la derecha rancia y a algunos voluntariosos que sin conocer el tema, opinan y además critican.

Si bien es cierto que la gran mayoría de miembros de la Comisión de la Verdad simpatizaban ideológicamente con la izquierda, eso no puede ser motivo para que todo su trabajo de investigación sea hasta ahora cuestionado y rebatido. ¿O es que acaso solo quienes coinciden con la propia ideología pueden ser profesionales correctos y capaces? No es así. Hay buenos y malos profesionales, independientemente de su ideología política.

Es cierto que no todos los miembros de la CVR tenían el mismo nivel académico, profesional y distintos grados de compromiso con una determinada ideología política, pero el trabajo que entregaron como grupo, debiera ser tomado en cuenta por nuestra sociedad y sobre todo por nuestra clase política, para comprender lo que sucedió en nuestro país en los años de violencia y que sigue siendo negado y sobre todo desconocido, por una gran parte de la población.

Lo que se cuestiona ahora es si el Estado debe hacer justicia, pedir perdón o reparar de alguna forma a las victimas de las violaciones a los derechos humanos de los 80 y 90. Si viviéramos en un Estado de Derecho o en una sociedad moderna, nadie  cuestionaría que cuando un agente del estado, léase miembro de la policía o de las fuerzas armadas, viola la ley, el poder judicial debiera investigar el caso y sancionar al responsable de ello. De lo contrario no podría hablarse de una sociedad en la que hay justicia.

En el caso de nuestro país, mientras hubo terrorismo las fuerzas del orden lucharon contra él y en buena hora que lo hicieron. Sin embargo cada acto que estuvo al margen de la ley debió ser investigado, en su momento, por la justicia para aplicar la sanción que correspondía. Porque lo otro si sucedió, es decir, cuando los civiles terroristas de Sendero Luminoso o el MRTA, mataron, pusieron bombas o cometieron algún delito, algún acto ilegal, fueron juzgados y condenados, como tenia que ser. Sin embargo no se ha castigado con el mismo énfasis a quienes en nombre del Estado torturaron o mataron a quienes ellos consideraron parte del terrorismo organizado.  Queda claro entonces, que no hubo igualdad ante ley. Al terrorista se le aplicó la norma, al policía o al militar no.

Una sociedad desarrollada y moderna no puede construirse sobre la base de la impunidad y la injusticia. El liberalismo se cimienta en el respeto a los derechos humanos de todas las personas y en el respeto al estado de derecho y a la igualdad ante la ley, entre otros principios, de manera tal que un liberal no puede desconocer ello, y pretender que la justicia no se aplique con igualdad, dejando de lado la aplicación de las normas o justificando las violaciones a los derechos individuales en nombre del Estado o de la sociedad.

¿Cómo puede ser más importante el orden en una sociedad que la vida de un ciudadano quechua andino y pobre, ejecutado o desaparecido, al cual la justicia no juzgó y por tanto sin responsabilidad penal alguna? Me imagino que para la sociedad, para el conjunto de ciudadanos, para el Estado, será más importante lo social y lo colectivo, a lo individual, pero un liberal no podría estar de acuerdo con ello.

Lamentablemente los liberales en el Perú han profundizado más en otros campos de acción y estudio, que en el campo de los derechos individuales y han dejado a los intelectuales y activistas de izquierda la defensa, promoción y protección de los derechos humanos. Entonces, por ello, alguna responsabilidad tenemos por no hacer, por no decir. ¿Dónde estaban los críticos de hoy en los años de violencia? ¿Dónde estaban? ¿Qué dijimos los liberales? Al parecer muy poco o nada. Eso es una realidad y nada estamos haciendo por cambiarla, por lo menos hasta ahora.

 

 

 
 
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