Al descubrir ese principio de especialización e intercambio, el ser humano da un salto gigantesco al mejorar su nivel de vida. Cuando a ese principio se incorpora gran cantidad de gente, lo que termina siendo es un sistema de especialización e intercambio, donde cada individuo produce uno o dos bienes y los intercambia por los demás cientos de bienes que consume. Si uno compara la autosuficiencia con esto, la cantidad de riqueza que se puede generar en este sistema de intercambio frente a la autosuficiencia, la diferencia es de varios millones de veces más.
Todos estamos inmersos en este sistema, pues nada de lo que por ejemplo tiene uno puesto lo ha producido uno, ni los zapatos, ni el pantalón ni la camisa. El problema es que para que ese sistema genere la mayor cantidad de riqueza se necesitan determinados requisitos. Tal vez América Latina solo produzca el 5% de lo que pudiera producir. Y para producir el restante 95% es necesario respetar el derecho de propiedad, y ese es el requisito fundamental. Este sistema crea riqueza sólo si las relaciones entre los individuos son voluntarias. Si algo afecta negativamente a un individuo del sistema, al ser permeable, esto afecta al sistema como tal, multiplicándose el daño a su vez. Además de ello, las relaciones deben ser voluntarias, sin emplearse la fuerza, pues si se emplea la fuerza ocurre una incompatibilidad entre la riqueza privada y la riqueza social. Por ejemplo, si alguien te asalta y te quita 1000 dólares, generó pobreza en todo el sistema que va a superar esos 1000 dólares. Tú no podrás adquirir los bienes que hubieses comprado con esos 1000 dólares, de manera tal que tu demanda se reducirá y ello afectará las ganancias de los productores de esos bienes que hubieses adquirido, generando una pobreza multiplicada por varios miles de dólares. Lo mismo sucede al revés, si alguien incrementa su productividad, o alguien satisface de mejor manera las necesidades de consumo de la gente, esto permitirá tener mayores recursos para gastar en otras cosas y eso se multiplica, y todo esto es mágico. Cuando las relaciones no son voluntarias, como en el ejemplo del asalto, se deja una estela de pérdidas de varios miles en la sociedad, pero cuando las relaciones son voluntarias yo me enriquezco y al mismo tiempo enriquezco a los demás.